Dejar una huella para las generaciones futuras fue, y aún es, una precupación del ser humano en su afán de memoria histórica. Recientemente se han rescatado de las profundidades de la Opera Garnier de París, una serie de urnas de cobre depositadas en 1907, con la cláusula de ser abiertas cien años más tarde. Dichas urnas atesoraron durante un siglo las voces y la armonía del quehacer artístico-musical del comienzo del siglo XX, marcando un hito en la conciliación entre las ciencias y las artes o más exactamente, entre la música y la tecnología.

Fotografía oficial de la ceremonia de 1907. © BNF
La aventura tuvo su principio cuando Alfred Clark, gran industrial estadounidense y presidente de la compañía francesa del Gramófono, pidió al director de la Opera de París, Pedro Gailhard de ayudarle a grabar las mejores voces líricas del momento. El director de la Opera, entusiasta con tal proyecto, aglutinó a los mejores tenores, contra-tenores, barítonos, sopranos y contraltos que con gozo prestaron sus voces en una experiencia que los conduciría a la inmortalidad. Es así que el 24 de diciembre de 1907, en las entrañas del «Palais Garnier», tiene lugar la ceremonia de inhumación de veinticuatro discos, presentados como el embrión de un museo de la voz. En un acta escrita por el ministro de la Instrucción Pública, Aristide Briand, comunica la voluntad del donante que dichas urnas no sean abiertas hasta pasado cien años y bajo los siguientes términos:« […] con el fin de revelar a los hombres de esa época :
1° cuál era el estado de las máquinas hablantes, aun hoy día, casi a sus comienzos, y sobre todo, qué progresos hubieran mejorado esta maravillosa invención durante el curso de un siglo;
2° cómo eran entonces las voces de los principales cantatantes de nuestro tiempo y qué interpretación ellos daban de algunos de los pasajes más célebres del repertorio lírico y dramático.»

En junio de 1912, Clark realizaría una segunda donación, incorporando a las ya existentes, dos nuevas docenas de discos y un gramófono situado en una urna más grande que garantizara la posibilidad de reescuchar los discos, pese a los inevitables cambios tecnológicos venideros.

Del 18 al 23 septiembre, el contenido de las dos urnas es íntegralmente extraído. De la urna correspondiente al año 1907, fueron retirados doce discos de un diámetro de 25 cm de las marcas Gramophone Pre-dog y Zonophone, un diafragma Gramophone Exhibition de fabricación estadounidense, una caja de agujas de metal «Melba needles» y un ejemplar de piezas musicales manuscritas, depositadas igualmente en la época dentro de un cilindro de latón. Por otra parte, de la urna de 1912, fueron sacados doce discos de 30 y 25 centímetros, algunos con la marca de «La voix de son maître». En este segundo conjunto, mucho menos condicionado que el anterior, algunos ejemplares sufrieron roturas y rayaduras a causa del quebrado de las placas de vidrio entrepuestas entre ellos.

Hoy, este tesoro sonoro limpiado y recuperado en ficheros digitales, podemos disfrutarlos en buena parte en la exposición virtual Les voix ensevelies que la Biblioteca Nacional Francesa nos propone en su página web. Todo esta listo para escuchar y asombrarse del camino recorrido en términos técnicos y estéticos de la edición fonográfica desde sus inicios. Ahí están las voces ocultas de una sexagenaria Adelina Patti, de Emma Calvé, Marguerite Mérentié, Julia Lindsay, y Nelly Melba; escoltadas por los timbres de Francesco Tamagno, Enrico Caruso, Jean Noté, Maurice Renaud, Hector Dufranne, y muchos otros más.

La soprano Adelina Patti (1843-1919) Wolfgang Amadeus Mozart, Don Giovanni, Acte I, "Batti, batti, o bel Masetto", Zerlina, Landon Ronald, piano. Gramophone Patti 03055 – Grabado en diciembre de 1905. © BNF.

La soprano Emma Calvé (1858-1942). Georges Bizet, Carmen, Acte I, Habanera : "L’amour est un oiseau rebelle", con acompañamiento de orquesta. Gramophone Monarch 053118 – grabado en abril de 1907.

El baritono Jean Noté (1858-1922) Gaetano Donizetti, La Favorite, Acte II, "Pour tant d’amour", Alphonse XI, con acompañamiento de orquesta. Zonophone X-82474/5 – Grabado en 1906.
8 comentarios:
Para este tipo de cosas es que se inventó la palabra extraordinaire.
Como dice Güicho.
Gracias, Javier.
Volveré encore, es para degustarlo más de una vez, con delectación infinita.
Exquisito articulo, Javier!
Delicioso articulo, estimado Javier. Vaya secreto se guardaba el Palais Garnier! Gracias miles por develarlo.
Merveilleux! Como dicen todos, y volveré, como dice Isis.
No se, pero comparando las fotos del escultor Rodin durante esa epoca, se parece muchisimo al señor de barba blanca en la foto, parado al lado del cocinero... Sabes quien puede ser?
Voy a investigar esa foto. Como rodin fallecio ese a►4o, es posible que fue invitado a la ceremonia en 1907, al colocar los discos. Como fue considerado un genio tal como Victor Hugo (que ya habia fallecido, y fue amigo de Rodin), cae esa posibilidad que es el. Te dejare saber. Gracias, muy informativo. Quizas no es el, sera el 'Fantasma de la Opera"?
!!!Gracias!! !!!Javie!!! Me encanto tu articulo. Es verdaderamente muy bueno y la noticia esta muy bien resumida. Me quedé ahora con las ganas de ir al enlace y escuchar algunas de esas voces para la Eternidad. Todo esto me hace recordar el libro y filme de La maquina del tiempo, de Wells. !!!Cuanto ha evolucionado el mundo después de 1907!!! !!Cuanto cambiara, en dos o tres siglos mas!!!
Un abrazo, y gracias, Alejandro Canovas Perez
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