lunes, 20 de octubre de 2008

Esplendor barroco de Charpentier

Los amantes, como yo, de la música barroca, apreciarán la última exposición virtual organizada por Musées Imaginaires sobre la vida y la obra de Marc-Antoine Charpentier (Paris, 1643-1704). Esta página pertenece al Ministerio de la cultura francés y en ella se pueden ver muchas exposiciones virtuales de gran interés.

Marc-Antoine Charpentier, musicien du barroque, es una exposición muy completa tanto desde el punto de vista conceptual como documental. Un paseo que nos lleva a través de su vasta obra y nos permite conocer más sobre su vida y la relación con sus contemporáneos.

La obra de Charpentier, olvidada casi totalmente después de su muerte, tuvo un renacimiento a partir de la década de 1950, fecha en que comenzaron a grabarse en discos, los cuales hoy día representan más de la mitad de su colosal producción. Esta difusión excepcional de la obra de un artista barroco ha permitido reconsiderar el espacio de Charpentier dentro del paysaje musical occcidental; convirtiéndolo en el compositor del barroco francés más grabado e interpretado en los últimos tiempos. Hemos de considerar que uno de los grandes aciertos de su música es el haber contrapuesto el estilo italianizante que reino en más de la mitad del siglo XVII a un nuevo estilo francés.
Marc-Antoine Charpentier: Partitura autógrafa del Te Deum, 43 x 27,5 cm, 1691-1692.
© BnF, Département de la Musique, Rés. Vm1 259 (10).
Sin dudas, su obra más difundida ha sido el Preludio de su Te Deum (H 146) utilizada en las retrasmisiones televisivas de Eurovisión a mitad de los años 1950. Este Te Deum, vendido en 1726 con el resto de los manuscritos autógrafos (28 grandes volumenes) por su sobrino a la Bibliothèque Royale, se compone de ocho solistas, coro y orquesta con trompetas y timbales, y fue compuesta en los primeros años de 1690 para la iglesia Saint-Louis des Jésuites en la cual Charpentier era el maestro de música.

domingo, 19 de octubre de 2008

Obsesión de Suzy Solidor

Para Odette Alonso y recordando a Suyin.
Suzy Solidor y Jean Cocteau. Foto: François Kollar, © Ministère de la culture (Médiathèque de l'architecture et du patrimoine) diffusion RMN.

Suzy Solidor (1900-1983). Obsession (1933), texto de Edmond Harancourt y música de Laurent Rualton.



Obsession (1933)

Chaque femme… je la veux
Des talons jusqu’aux cheveux
J’emprisonne dans mes vœux
Les inconnues…
Sous leurs jupons empesés
Mes rêves inapaisés
Glisse le sournois baiser
Vers leur peau nue…
Je déshabille leurs seins
Mes caresses par essaims
S’abattent sur les coussins
De leur poitrine…
Je me vautre sur leur flanc
Ivre du parfum troublant
Qui monte des ventres blancs
Vers mes narines…
Douce, je promène ma main
Aux rondeurs du marbre humain
Et j’y cherche le chemin
Où vont mes lèvres...
Ma langue en fouille les plis
Et sur les torses polis
Buvant les divins oublis
J’endors mes fièvres...


Obsesión (1933)

A cada mujer deseo…
Del talón a los cabellos
Encarcelo en mis deseos
Las desconocidas…
Bajo sus almidonadas faldas
Mis sueños inaplacables
Deslizan solapados besos
A sus pieles desnudas…
Desvisto sus senos,
Mis caricias por enjambres
Se debaten sobre los cojines
De sus pechos…
Me revuelco entre sus flancos
Ebria del perturbador perfume
Que de los blancos vientres suben
A mis narices…
Dulce, paseo mi mano
Por las curvas del mármol humano
Y busco el camino
A donde mis labios van…
Mi lengua excava los pliegues
Y sobre los torsos pulidos
Endormesco mis fievres
Bebiendo los divinos olvidos…

trad. Jdcm


Suzy Solidor: los años pasan, ella no.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Unos días... o semanas... de ausencia...


Queridos amigos:
A partir de mañana estaré completamente incomunicado con internet ya que cambio de compañía. Regresaré en cuanto tenga el nuevo servidor. Entre tanto, diviértanse y gasten poco.

Saludos,

Javier de Castromori

lunes, 6 de octubre de 2008

Borradores de escritores en la Biblioteca Nacional Francesa.

Georges Bataille: cuadernos de los años 1942-1947 © BNF, Manuscrits, fonds G. Bataille.


El término "brouillon" (borrador) aparece sólo en 1551, definiéndose, un siglo después de la invención de Gutenberg con respecto a los manuscritos e impresos. Pero el objeto en sí desde hacía mucho tiempo había abarcado los diversos soportes de la escritura: hojas de papiro, tablas de madera o de cera... La etimología aproxima la palabra al término germánico brod, "brouet", "bouillon". Esas son, en efecto, las efervescencias del pensamiento que se vislumbran al presentar los manuscritos de trabajo, testigos de las dudas y de los bloqueos de la mente; de los abandonos y de la continuación de lo interrumpido; de las búsquedas y los hallazgos del autor. Conscientes de la parte de ellos mismos que abandonan en sus archivos, los escritores han tenido y tienen aún con respecto a sus borradores, una actitud muy variable: algunos los destruyen y otros los conservan en parte o en su totalidad con el fin de legarlos a la posteridad. Pero aquellos que hoy escriben directamente en ordenadores, ¿dejarán éstos una huella de sus creaciones? Esta pregunta nos remite a la cuestión acerca de la irreemplazable contribución de los manuscritos en el conocimiento de un autor y la comprensión genética de la escritura. Si según Walter Benjamin, la obra es "la máscara mortuaria de la creación", ¿los borradores no nos revelan su rostro más auténtico?


Marcel Proust: Cuadernos de notas, 1908-1918 © BNF, Manuscrits, N. a. fr. 16637-16640

En enero de 1908, Madame Straus, gran amiga de Proust, ofreció al escritor cinco cuadernillos comprados en la sucursal parisina Kirby Beard & Co (5, rue Auber) como aguinaldo de año nuevo. El escritor comenzó a utilizarlos inmediatamente, justo en el momento en que preparaba su ensayo Contra Sainte-Beuve, y más tarde, durante todo el período de elaboración de En busca del tiempo perdido, hasta el año 1918. Estos cuadernillos contienen multitudes de informaciones sobre la génesis de la obra: notas de lectura, bocetos fragmentados, intensiones destinadas a los diferentes personajes de su novela, etc. Proust se alimentaba con frecuencia de esos cuadernos de borrador, utilizando los elementos copiados con anterioridad e integrándolos más tarde en el texto que estaba escribiendo. El primero de estos cuadernos contiene algunos esbozos de Contra Sainte-Beuve y una lista de capítulos titulada "Páginas escritas". El segundo, conserva un conjunto de bocetos variados entre los que se encuentra uno sobre los aeroplanos precedido de la mención "capital" que el autor retomará en La Prisionera, quinto volumen de la serie, publicado a título póstumo en 1925, por la Nouvelle Revue Française.

La Biblioteca Nacional francesa, en su página web, a organizado la exposión virtual "Brouillons d'écrivains" (Borradores de escritores) en la que podrán ver muchos de los ejemplos aquí expuestos.

sábado, 4 de octubre de 2008

Prostitución infantil en Cuba (el reportaje en Youtube)

Para aquellos que no pudieron ver ayer en la noche el reportaje de Telecinco aqui lo tienen. Colgado en Youtube por http://www.noticierocuba.com/


Declaración de los Derechos del Niño

Proclamada por la Asamblea General en su resolución 1386 (XIV), de 20 de noviembre de 1959 (Oficina del alto comisionado para los derechos humanos)

PREAMBULO
Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre y en la dignidad y el valor de la persona humana, y su determinación de promover el progreso social y elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad,
Considerando que las Naciones Unidas han proclamado en la Declaración Universal de Derechos Humanos que toda persona tiene todos los derechos y libertades enunciados en ella, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, opinión política o de cualquiera otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición,
Considerando que el niño, por su falta de madurez física y mental, necesita protección y cuidado especiales, incluso la debida protección legal, tanto antes como después del nacimiento,
Considerando que la necesidad de esa protección especial ha sido enunciada en la Declaración de Ginebra de 1924 sobre los Derechos del Niño y reconocida en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en los convenios constitutivos de los organismos especializados y de las organizaciones internacionales que se interesan en el bienestar del niño,
Considerando que la humanidad debe al niño lo mejor que puede darle,La Asamblea General,
Proclama la presente Declaración de los Derechos del Niño a fin de que éste pueda tener una infancia feliz y gozar, en su propio bien y en bien de la sociedad, de los derechos y libertades que en ella se enuncian e insta a los padres, a los hombres y mujeres individualmente y a las organizaciones particulares, autoridades locales y gobiernos nacionales a que reconozcan esos derechos y luchen por su observancia con medidas legislativas y de otra índole adoptadas progresivamente en conformidad con los siguientes principios:

Principio 1
El niño disfrutará de todos los derechos enunciados en esta Declaración. Estos derechos serán reconocidos a todos los niños sin excepción alguna ni distinción o discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento u otra condición, ya sea del propio niño o de su familia.

Principio 2
El niño gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios, dispensado todo ello por la ley y por otros medios, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad. Al promulgar leyes con este fin, la consideración fundamental a que se atenderá será el interés superior del niño.

Principio 3
El niño tiene derecho desde su nacimiento a un nombre y a una nacionalidad.

Principio 4
El niño debe gozar de los beneficios de la seguridad social. Tendrá derecho a crecer y desarrollarse en buena salud; con este fin deberán proporcionarse, tanto a él como a su madre, cuidados especiales, incluso atención prenatal y postnatal. El niño tendrá derecho a disfrutar de alimentación, vivienda, recreo y servicios médicos adecuados.

Principio 5
El niño física o mentalmente impedido o que sufra algún impedimento social debe recibir el tratamiento, la educación y el cuidado especiales que requiere su caso particular.

Principio 6
El niño, para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad, necesita amor y comprensión. Siempre que sea posible, deberá crecer al amparo y bajo la responsabilidad de sus padres y, en todo caso, en un ambiente de afecto y de seguridad moral y material; salvo circunstancias excepcionales, no deberá separarse al niño de corta edad de su madre. La sociedad y las autoridades públicas tendrán la obligación de cuidar especialmente a los niños sin familia o que carezcan de medios adecuados de subsistencia. Para el mantenimiento de los hijos de familias numerosas conviene conceder subsidios estatales o de otra índole.

Principio 7
El niño tiene derecho a recibir educación, que será gratuita y obligatoria por lo menos en las etapas elementales. Se le dará una educación que favorezca su cultura general y le permita, en condiciones de igualdad de oportunidades, desarrollar sus aptitudes y su juicio individual, su sentido de responsabilidad moral y social, y llegar a ser un miembro útil de la sociedad.
El interés superior del niño debe ser el principio rector de quienes tienen la responsabilidad de su educación y orientación; dicha responsabilidad incumbe, en primer término, a sus padres.
El niño debe disfrutar plenamente de juegos y recreaciones, los cuales deben estar orientados hacia los fines perseguidos por la educación; la sociedad y las autoridades públicas se esforzarán por promover el goce de este derecho.

Principio 8
El niño debe, en todas las circunstancias, figurar entre los primeros que reciban protección y socorro.

Principio 9
El niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación. No será objeto de ningún tipo de trata.
No deberá permitirse al niño trabajar antes de una edad mínima adecuada; en ningún caso se le dedicará ni se le permitirá que se dedique a ocupación o empleo alguno que pueda perjudicar su salud o su educación o impedir su desarrollo físico, mental o moral.

Principio 10
El niño debe ser protegido contra las práticas que puedan fomentar la discriminación racial, religiosa o de cualquier otra índole. Debe ser educado en un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos, paz y fraternidad universal, y con plena conciencia de que debe consagrar sus energías y aptitudes al servicio de sus semejantes.

jueves, 2 de octubre de 2008

Prostitución infantil en Cuba

Mañana viernes, 3 de octubre de 2008, a las 0:15 horas, la cadena televisiva española Telecinco, transmite un reportaje titulado: Prostitución infantil en Cuba. Aquí va la banda de anuncio de la cadena.


martes, 30 de septiembre de 2008

Exposición virtual de Daumier

Honoré Daumier, Les Mannequins politiques. Ce jeu n'a duré que trois jours. Publicado en La Caricature, el 20 de noviembre de 1834. © BnF, Estampes et Photographie, Rés. Dc-180b (2)-Fol.

Les recomiendo una interesantísima exposición virtual sobre el célebre pintor, escultor y caricaturista francés Honoré Daumier (Marseille 1808-Valmondois 1879) en la página web de la Bibliothèque Nationale Française. Su título: Daumier et ses héritiers

Mesalinas y chulos en tiempos de Yarini.

Corrían los tiempos en que los «souteners» (véase de la pronunciación cubana del francés «souteneurs», proxeneta o chulo cubano) usaban como peinado una melena recortada y partida al lado izquierdo, dejando caer en medio de la frente un mechón de cabellos encrespados; la barba bien rasurada, la cara llena de polvos de arroz y un aroma embriagador de esencias. Sin descuidar, claro está, los tatuajes y el impresindible talante de «guapo de barrio». Para ese entonces el barrio de San Isidro, santo labrador que «quita el agua y pone el sol», se había dotado, desde finales del siglo XIX, de cierta reputación.
Al asumir el ejercito de los Estados Unidos el mando provisional de Cuba, dicho barrio de San Isidro, reunió en él las llamadas cinco «zonas» que constituían hasta ese momento los epicentros de la prostitución en La Habana. Es durante los siglos XVI y XVII que en la capital de la isla proliferaron las llamadas «mujeres de mal vivir» que, hacían su agosto con la llegada de los barcos al puerto de La Habana. Según el doctor Benjamín de Céspedes en su libro La prostitución en la ciudad de La Habana, publicado en 1888, la prostitución comenzó a ejercerse en Cuba a través de las negras y mulatas esclavas, cuyos amos cobraban el producto de las entregas temporales de éstas, y dividían su afición en seis días de la semana para el «jugoso negocio» y el domingo para ir a la iglesia. Desde finales de siglo XIX, producto del empobrecimiento del país por las guerras de independendencia, el porcentaje de prostitutas blancas es mayor con respecto al de las tradicionales negras y mulatas. A estas últimas se suman las prostitutas extranjeras que llegaban a la capital. Según un reportero del diario La Lucha, en 1910, «llegaban a veces engañadas, a veces por su voluntad, y siempre atraídas por el oro, llegando a los puertos en grupos, acompañadas por algún paisano buen mozo, elegante y gastador. Este promete colocaciones de modistas, sombrereras, camareras, etc., luego las induce en la mala vida [...]». Estos grupos de extranjeras estaban formados en su gran mayoría, según los informes procurados por la policia a la prensa, por españolas: dicharacheras andaluzas y madrileñas. Luego se agregaban a la lista puertorriqueñas, mexicanas, americanas, francesas, austríacas, venezolanas, dominicanas y belgas. Siempre se supuso que eran Francia y Bélgica los principales países exportadores de mesalinas, pero el secreto de esto estriba en el apelativo que se le daba de «francesa» a todas las chicas foráneas que hablaban otro idioma distinto al español y al parecer también a la reputación que éstas tenían con respecto a sus prácticas sexuales. Fue sin embargo una francesa, Berthe La Fontaine, cariñosamente llamada «La Petite Bertha» en contraposición a la «La Grosse Bertha» -la más célebre pieza de la artillería alemana durante la primera guerra mundial-, quien sería el centro del célebre «affaire» conocido incluso en nuestros días.

Una casa de "vida alegre".

Decir Yarini en Cuba era dar una afiliación determinada al hombre mujeriego, picaflor, que tenía varias mujeres. No pocas son las leyendas que se crearon a raíz de los sucesos del mal famado barrio habanero y del cual varias plumas curiosas han intentado desde entonces reconstituir. Sobre este tema podemos citar la pieza de teatro Requiem por Yarini del dramaturgo Carlos Felipe, publicada en 1960.
Alberto Yarini y Ponce de León, a pesar de su reputación de manejador de mujeres, desciende de una familia acomodada de La Habana, cuyos orígenes se remontan en Italia y las Islas Canarias. Su padre, Cirilo José Aniceto Yarini, ocupaba la cátedra de Odontología de la Universidad de La Habana. Es en la capital cubana, en el año de 1884, que nace Alberto. Junto a su hermano mayor José Anastasio, quien morirá en 1925, ingresa en el Colegio San Melitón, pasando luego ambos, en 1894, a continuar estudios de Odontología en los Estados Unidos. Al regreso de los hermanos Yarini en 1900 a la capital, el mayor, José Anastasio, revalida su título de cirujano dental en la Universidad de La Habana, no sucediendo así con Alberto, en quien la predilección por la «vida alegre» primaba.
Rara nobleza de carácter solía atribuírsele a Yarini, al mismo tiempo en que era visto como uno de los hombres mejor vestidos de la ciudad. Su personalidad, su amabilidad y atrayente simpatía, le valían la admiración de mujeres y hombres. Gustaba pasearse a caballo por el Paseo del Prado y por el Malecón, así como por las afueras de la capital, pasatiempo que le permitía hacer gala de su prestancia a la hora de ejercer sus dotes de rompecorazones. Por su casa de la calle de Paula, solían desfilar a diario numerosas personas necesitadas para las cuales su monedero era el primero en abrirse y el último en cerrarse. También a causa de su origen familial y de su cargo de presidente de los Conservadores de San Isidro, Yarini se relacionaba al mismo tiempo con personajes de la vida pública cubana.
Un aspecto de la personalidad de Yarini es la historia de la que se hizo eco el diario La Lucha durante la segunda intervención norteamericana, en la que el célebre proxeneta fue el centro del escándalo. La acción transcurrió en el café El Cosmopolita de la famosa Acera del Louvre en el cual se encontraba junto a un grupo de amigos, entre ellos el general Jesús Rabí. Allí escuchó por boca de dos norteamericanos: «…por eso no me gusta este país -decía uno de ellos- aquí los negros entran juntos con los blancos en todas partes…» Y como el joven Alberto comprendía el inglés, se las arregló para que sus acompañantes lo siguieran a abandonar el lugar. Una vez en la calle buscó un pretexto para regresar al café y hacerle saber a los américanos que sus ofensivas palabras estaban fuera de lugar y que el negro que lo acompañaba no era ni más ni menos que el Mayor General Rabí, héroe de la lucha insurrecta contra el dominio español. El ambiente se había rapidamente caldeado y como buen criollo terminará esta historia a trompadas, fracturando el máxilar de uno de los americanos que no era otro que el Encargado de Negocios del gobierno de los Estados Unidos.
La vida de proxeneta de Yarini se había desarrollado hasta el momento de los sucesos de San Isidro en una relativa calma, hasta la llegada al puerto de La Habana, en 1909, procedente de Francia, de una joven rubita llamada Berthe La Fontaine quien muy pronto responderá al apodo de la «Petite Berta». La francesita, había sido traída a Cuba por un paisano suyo llamado Louis Lotot, «honorable» chulo francés que hacía sus viajes entre La Habana y Europa en busca de nuevas «mercancías». Fue durante uno de los viajes de Lotot que la «Petite Bertha» se puso bajo la sombra augusta de Alberto Yarini.
A su regreso de Europa, tres meses después, Lotot, enterado de lo ocurrido en su ausencia, es recibido por su infiel amigo Yarini en el muelle de La Machina. El galo en tono armónico le dice a Yarini: « - Alberto, sé que Berta vive contigo. Estáte tranquilo, no te la voy a enamorar. Pero eso sí, si ella me manda a buscar, me la llevo.»
Luego los dos amigos salieron a tomar unas copas en un bar cercano a los muelles, como si nada hubiera pasado. Poco tiempo después Bertha le escribía a su ex amante que la fuera a buscar, pues estaba dispuesta a volver con él. Es entonces que la intriga y las comidillas se propagaron por todos los prostíbulos, cafés y centros de diversión. «Lotot -escribió el diario La Lucha- gran filósofo en su especial modo de vivir, lejos de reñir con Yarini, hízole saber que estaba en Cuba como había estado en otras partes del mundo «para explotar mujeres», «no para hacerse matar por ellas».
La crítica de otros proxenetas franceses e italianos contra Lotot se hizo sentir, argumentando estos que era una debilidad de Lotot el no haber defendido a capa y espada su joyita francesa.
Pronto la situación entre «apaches» (franceses e italianos) y «guayabitos» (cubanos) se tensaría. Los «apaches», molesto por las vejaciones a que eran sometidos por los «guayabitos», deciden tomar revancha reuniéndose en una fonda situada en la calle Habana esquina Desamparados. A este grupo se agregaron poco después Louis Lotot, Joseph Quobrier, Jean Petijean, Jean Boggio, Cesare Mona, Ernest Lavière, Raoul Finet, Cécil Bazzul y Valeti. Todos excitaron a Lotot para que vengara la afronta, acordando así los reunidos de cooperar en el asunto que Lotot quedaba forzado a ventilar.
El ya mencionado diario La Lucha, relata que «Lotot se dirigió al café Habana, conocido por «El de Victor», acompañado de Jean Petijean, donde tomaron unas copas; y después por San Isidro se dirigieron hacia Compostela, donde encontraron a Alberto Yarini frente al número 60, en cuyo lugar sostuvieron una reyerta a tiros, interviniendo en la misma José Basterrechea, conocido por «Pepito», íntimo y acompañante de Yarini, quien descargó su revólver contra Lotot. Con anterioridad al hecho se habían situado en la azotea de la casa número 61, y también en la planta baja, Jean Boggio, Cesare Mona, Ernest Lavière, Valeti y Bozzul, quienes desde la azotea dispararon sus revólveres contra Yarini, siendo éste el motivo de que dicho joven recibiera dos heridas de arriba a abajo».
Lotot, que vestía un traje carmelita, con bombín, murió en el acto. Yarini, herido de muerte, fue transportado al hospital de Emergencias, situado entonces en la esquina de Salud y Cerrada del Paseo.
Esa noche en el Molino Rojo, de Galiano y Neptuno, La Chelito cantaba su aplaudido couplet La Pulga; mientras en el Nacional se estrenaba Lo Cursi del dramaturgo español Jacinto Benavente. Mario Sorongo por su parte, estrenaba en el Martí su obra Una rumba en los aires y Eduardo Robreño en el Payret su Napoleón. Las muchachas leían con deleite a Carolina Invernizzo. Los salones se inundaban con los valses de Strauss. Esperanza Iris triunfaba como reina de la opereta. En el Parque Central, los grupos de aficionados del béisbol comentaban el formidable empate logrado por Méndez en su «pitcheo» contra el Detroit.
Mientras la noche habanera se sumía bajo todos sus espectáculos en el hospital de Emergencia, el corazón de veintiséis años del Don Juan cubano, dejaba de latir a las diez y treinta y cinco de la noche.
El cadáver de Yarini, custodiado por la policía, fue trasladado a la residencia familial de Galiano 22, entre Animas y Lagunas. Sus amigos políticos habían organizado todo para velarlo en el Círculo Conservador, pero su padre se opuso rotundamente.
El entierro tuvo lugar en la mañana del jueves 24 de noviembre de 1910. Todas las capas sociales se dieron cita en el mismo. Su heterogeneidad estaba dada por la mezcla de sus participantes: el ñáñigo desfilaba al lado del catedrático, el político junto a la prostituta, el truhán junto al policía… Cuenta el periodista Ramón G. Mora, que en Reina y Belascoaín, cuando el féretro iba a ser introducido en la carroza, el pueblo se amotinó, impidiéndolo. Ese mismo pueblo más tarde llevaría de boca en boca las coplas que imortalizarían al chulo Yarini:

Franceses carentes de honor,
salid de Cuba en seguida,
si no queréis que Yarini
os arranque vuestra vida.

O mejor aquélla que resume su vida:

Nada temas, la vida te sonríe
sigue en pos de la orgía y los placeres,
pues las torpes mesalinas, cada vez,
raudal de oro vierten a tus pies.

En medio de tu vida de placeres
cual si fueran traídos para ti,
más sinceros que besos de mujeres,
son los consejos que te di…

domingo, 14 de septiembre de 2008

Un soneto erótico y ambiguo

Rubén Martínez Villena (1899-1934)

El Faro
Abajo, roca y aguas: el multífono grito
de las olas que rompen; y a su caricia ruda,
con un cendal de espumas la base de granito,
alternativamente, se viste y se desnuda.

Y arriba, yergue el faro su construcción aguda;
–el faro; que es la estatua del Cíclope del mito–
altivo, como el símbolo de una soberbia muda;
solemne, como un dedo que apunta al infinito.


¡El faro…! luminoso rey de las lejanías…
Titán que vió por siglos la muerte de los días.
Contemplador de mudos solares misereres,

la vesperal tristeza petrificó sus músculos,
¡y aún guarda en el cerebro –loco de atardeceres–,
el sueño de la última llama de los crepúsculos…!

La Pupila insomne (1922)

martes, 26 de agosto de 2008

La voz del poeta ( I )

Restituir la lengua oral en su plenitud, ese intrumento misterioso que es la voz humana, provocó - y espero que aún lo siga haciendo – un desconcierto en el poeta que se escucha por primera vez recitar los versos de su creación. Son los secretos del «habla» que tanto el poeta como los que escuchan intentan descifrar en cada entonación, en cada palabra, en cada respiro. Siempre he escuchado decir que son los poetas los que peor leen su poesía; quizás sea cierto, pero de lo que sí estoy seguro es del poder y la magia que envuelven la expresión oral del poeta a través de sus poemas.
Ferdinand Brunot no se equivocó al fundar en 1911 los «Archives de la parole» (Archivos de la voz), base del Instituto de fonética de la Universidad de París junto a Émile Pathé quien le proporcionó un laboratorio de grabación y un personal calificado. Es así que el 24 de diciembre de 1913, a las once de la mañana, Brunot y su esposa, acompañados por un ingeniero de sonido de Pathé graban para la historia la voz del poeta Guillaume Apollinaire recitando tres poemas : Le pont Mirabeau, Le voyageur y Marie. La sesión contó ademas con otros tres escritores : André Billy, Paul Fort y André Salmon, venidos todos a grabar también sus voces. Al día siguiente, André Salmon relata así la sesión de grabación en el Gil Blas:

«[…] se escucha (Apollinaire), no sin asombro. Sus amigos lo reconocen, pero él no. En efecto, gracias al fonógrafo, realmente podemos disfrutar de esos profundos órganos de la percepción auditiva […] mientras nos devuelven esa misma voz que ahoga cuando hablamos, las llamadas percepciones profundas, demasiado delicadas ; las voces interiores, habria dicho Victor Hugo, a quien hubiera gustado mucho la invención del profesor Brunot. De ese modo, a la segunda audición escuchamos por la primera vez y con gran sorpresa. Después de Guillaume Apollinaire, también nosotros conocimos esa emoción, ese desconcierto al escuchar cantar a nuestro doble. […]»


Le pont Mirabeau. Grabación de la voz del poeta Guillaume Apollinaire por Ferdinand Brunot y Pathé para los Archivos de la voz, el 24 de diciembre de 1913. © Bibliothèque Nationale Française, Département de l'Audiovisuel, Archives du Département, Fonds Brunot.

Le pont Mirabeau

Guillaume Apollinaire (1880 - 1918)

Sous le pont Mirabeau coule la Seine
Et nos amours
Faut-il qu'il m'en souvienne
La joie venait toujours après la peine
Vienne la nuit sonne l'heure
Les jours s'en vont je demeure
Les mains dans les mains restons face à face
Tandis que sous
Le pont de nos bras passe
Des éternels regards l'onde si lasse
Vienne la nuit sonne l'heure
Les jours s'en vont je demeure
L'amour s'en va comme cette eau courante
L'amour s'en va
Comme la vie est lente
Et comme l'Espérance est violente
Vienne la nuit sonne l'heure
Les jours s'en vont je demeure
Passent les jours et passent les semaines
Ni temps passé
Ni les amours reviennent
Sous le pont Mirabeau coule la Seine
Vienne la nuit sonne l'heure
Les jours s'en vont je demeure

Alcools (1912) © Gallimard

Hace ya varios años, exactamente en noviembre de 1994, durante una noche de tedio habanero, unos amigos, Manuel, Jorgito y Juan Javier, grabaron de manera casi igual, aunque en condiciones más primitivas que las de Apollinaire, a un amigo y gran poeta que he perdido de vista: Norge Espinosa. El poeta, en esta ocasión leyó ante la vieja radio-casetera cuatro poemas de su libro Las breves tribulaciones, premio Caimán Barbudo, 1989 y editado en Santa Clara en 1993. A Dejar la Isla, Vestido de novia, Poema de situación y LCD, le siguen otros tres poemas hasta ese momento inéditos: Conversación con Gastón Baquero, El manso fuego que su voz corona e Invocación frenética del viento. Les dejo entonces con el más desgarrador y potente de sus poemas, atrapado aquí, con todo el misterio de la voz humana y poética.

Norge Espinosa lee su poema Dejar la Isla. Grabado en La Habana, noviembre de 1994.