El Teatro Principal de La Comedia, abrió sus puertas el 29 de octubre de 1921, en el terreno donde funcionaba el antiguo teatro Heredia, en Ánimas, entre Prado y Zulueta. Esta pequeña sala de la compañía dramática española, al frente de la cual estaba la actriz sevillana María Palou (1891-1957) y su marido, el dramaturgo peruano Felipe Sassone (1884-1959), debuta con la obra La de San Quintín, de Galdós, con una puesta en escena del propio Sassone. Este pequeño coliseo adquirió una relevante significación en la historia del teatro cubano, al permanecer durante toda su existencia como el único espacio escénico habanero dedicado exclusivamente al teatro dramático, en un período crítico en que casi todos los escenarios se vieron reducidos a pantallas cinematográficas. Su propietario-empresario, don Luis Estrada, formó una compañía propia con artistas cubanos y extranjeros, que mantuvo durante los primeros diez años, hasta su muerte y estableció la tradición de extensas temporadas anuales de drama y comedia españolas. En su escenario tuvieron lugar las primeras representaciones del Teatro de Arte de La Habana La Cueva (1936). El edificio fue derrumbado en 1956.
El antiguo Teatro Capitolio, en la esquina de Industria y San José, pasó a llamarse Teatro Campoamor en 1924.
El Teatro Campoamor, en la esquina de Industria y San José, propiedad de los empresarios Pablo Santos y Jesús Artigas, tuvo como primer nombre el de Teatro Capitolio, inaugurado el 20 de octubre de 1921. En 1924, cambia su nombre por el de Campoamor, en honor del famoso poeta español. Aunque desde sus inicios acogió preferentemente los espectáculos cinematográficos, en su escenario se produjeron numerosos conciertos, temporadas de teatro dramático, vernáculo, lírico, vodevil y revistas. Clausurado desde 1965, ha sido almacén de escenografía, taller de iluminación, parqueo de bicicletas y vivienda multifamiliar. En la actualidad se encuentra abandonado y en ruinas.
Teatro Payret o Teatro de La Paz, También se le conoció como Coliseo Rojo, fue inaugurado el 21 de enero de 1877. En la foto, antes que se destruyera el techo durante el paso del huracán del 1926. Su extructura, desde entonces, sufrió diferentes transformaciones.
El antiguo y primer Teatro Fausto de la esquina del Paseo de Martí y la calle Colon.
El antiguo Teatro Fausto fue construido en el mismo emplazamiento del actual en la esquina del Paseo de Martí y la calle Colón. Era propiedad del empresario Luis Estrada quien lo inauguró como cinematógrafo el 15 de noviembre de 1915. En 1938 se le hizo una reconstrucción y remodelación, en un estilo Art-déco, por el arquitecto e ingeniero Saturnino M. Parajón y Amaro. El antiguo edificio disponía de un palco presidencial con "boudoir" y entrada independiente. Fue en esta sala que en 1929 se inaugura la era del cine sonoro en Cuba.
El desaparecido Teatro Alhambra.
El templo del teatro vernáculo cubano se fundó el 13 de septiembre 1890 en la intersección de las calles Consulado y Virtudes, y estuvo allí hasta que se derrumbó el techo del pórtico y parte de la platea en el año 1935. En 1900, la mítica sala destinada a un público exclusivamente masculino, fue alquilada por el libretista Federico Villoch, el escenógrafo Miguel Arias y el actor José López Falco. El Teatro Alhambra realizó la temporada más larga de la escena cubana y en en él se presentaron más de dos mil piezas teatrales.
Un amigo me recomienda unos fragmentos del documental cubano Cuentos del Alhambra, 1963 de Manuel Octavio Gómez y aprovecho para compartirlos con ustedes. Es un homenaje a las figuras vivas, en aquel entonces, del desaparecido Teatro Alhambra. En el marco del Primer Festival de Música Popular Cubana, que se celebró el 18 de agosto de 1962 en el Teatro Auditórium (hoy Amadeo Roldán), se realizó un homenaje a figuras del famoso teatro Alhambra. Allí se reestrenaría La Isla de las Cotorras (1923), clásico del teatro vernáculo de Federico Villoch que hizo época en el famoso coliseo de Consulado y Virtudes -donde posteriormente se edificaría el Teatro Alcázar, más tarde Musical de La Habana. Bajo la dirección de Francisco Morín, como director de orquesta Gilberto Valdés y un elenco de primera: María de los Ángeles Santana, Yolanda Farr, Isaac Velmar, Sindo Triana, Eduardo Moguilla, René Socarrás y la Tanda de Guaracheros.A Rosita Fornés correspondería presentar y rendir homenaje a aquellas figuras que habían actuado por años en el Alhambra: Blanca Becerra, Amalia Sorg, Luz Gil, Maria Pardo, Sergio Acebal, Pancho Bas, Eduardo Muñoz, Mario Sorondo, El Sevillanito, Humberto de Dios, Víctor Reyes y Vicente Morín.Un gran acierto del ICAIC y del director Manuel Octavio Gómez el haber dejado constancia con este documental de la historia y figuras de un teatro que dejo profundas huellas en el teatro popular cubano.
Se agradece a los Sres. José Ruiz Elcoro y José Taín por la contribución de este histórico material.